Una crisis...dentro de la crisis
No nos engañemos, ya otras veces hubo shocks de oferta , y los Gobiernos utilizando la Política Monetaria y la Política Fiscal intentaban paliar el problema. Pasado un tiempo, el efecto de la perturbación se diluía y las aguas volvían a su cauce
Lo nuevo de la actual crisis está siendo la evidencia de que el actual sistema financiero es muy inestable, lo cual está suponiendo añadir leña al fuego.
Como sabemos todos los economistas, los intermediarios financieros actúan como mediadores en el mercado del crédito y su capacidad como prestamistas está condicionada por los recursos que puedan obtener (dejemos aparte sus recursos propios). Han de ser prudentes en la colocación de los mismos porque, en último extremo, han de devolverlos, no han de perder de vista en ningún momento el riesgo inherente a su actividad mediadora.
El problema surge cuando, mediante el desarrollo de la llamada ingeniería financiera, van surgiendo unos cada vez mas sofisticados instrumentos financieros que hacen olvidar el carácter de deuda de los títulos en general. Esos nuevos instrumentos financieros son engañosos, dan la impresión de que eliminan el riesgo, mas sólo lo ocultan . Colaboran a ello la intervención de agencias calificadoras y avalistas profesionales , sin descartar el papel jugado por auditores con renombre, un poco ciegos al estudiar los balances de sus clientes..
Hoy en día, en gran medida, el beneficio de los intermediarios está menos en la rentabilidad obtenida por su labor de prestamistas (que en principio sería la diferencia entre el interés al que logran los recursos y el interés que obtienen por su colocación), que en las comisiones y otros ingresos que obtienen por su actividad, y especialmente por “empaquetar” los activos financieros adquiridos y, ayudados por calificadores y avalistas, colocarlos en las carteras de terceros, Con los nuevos recursos así obtenidos, van repitiendo una y otra vez el mismo modelo.
Si los intermediarios financieros colocan recursos en la financiación de operaciones como las llamadas hipotecas basura o concediendo grandes créditos a empresas con activos muy sobrevalorados, están asumiendo riesgos muy altos y si los títulos derivados de esas operaciones son posteriormente “empaquetados” y transferidos a terceros como forma de allegar más recursos, al final, en el mercado financiero, habrá una maraña de títulos dudosos que no tendrán más garantía directa que otros títulos similares , pero eso sí, todos ellos, a priori, bien calificados y avalados por agentes, que viviendo de ello, tienen motivos para utilizar criterios poco exigentes en sus valoraciones.
Mientras la economía siga su marcha, el sistema financiero funciona sin grandes altibajos, alguien
no paga su hipoteca o no puede hacer frente al saldo de su tarjeta de crédito, alguna empresa
quiebra..., pero, en términos macroeconómicos no pasa nada...,
Pero
si se produce alguna
perturbación de carácter general
y los deudores que están en la base del sistema financiero se
manifiestan masivamente insolventes y dejan de cumplir con sus obligaciones,
la pirámide de
papel se desploma, generándose una
crisis general de liquidez
. En ese momento
los
intermediarios financieros, ya no pueden proseguir
con el empaquetamiento
, y encontrandose
con el Activo lleno de papeles de dudoso valor,
entrarían a su vez en crisis.
Con
intermediarios financieros en crisis, el crédito a terceros se reduce drásticamente
,
lo cual, afectando al sector real de la economía, añade crisis a la crisis.
Eduardo, Agosto 2008